Las asanas que necesitas para mejorar tu energía

Muchos de nosotros nos fijamos en las Asanas porque son más vistosas, porque son más conocidas o porque parecen ejercicios de contorsionismo. Sin embargo, las asanas tienen un propósito que va mucho más allá de quedar bonitas en una foto. Lo que hacen es activar los distintos canales energéticos de nuestro cuerpo, consiguiendo desbloqueos tanto físicos como emocionales y mejorando nuestro flujo energético.

Además, a nivel puramente físico, tienen propósitos muy concretos. Por eso, si tienes un rato para hacer una práctica en casa y puedes elegir qué Asanas hacer, hay ciertas cosas que conviene tener en cuenta:

  • Las Asanas de flexión tienen un efecto calmante: si tienes un día ajetreado y necesitas relajarte, prueba con asanas de flexión hacia adelante. Esto se produce tanto por la relajación de los músculos abdominales como por el hecho de que el corazón no tiene que bombear sangre en contra de la gravedad.



  • Las asanas de extensión hacia atrás tiene un efecto energizante. Estimulan el cuerpo y son muy buenas para combatir la depresión. Sin embargo, quizá no son la mejor opción si tu práctica es a última hora del día.
  • Posturas invertidas (el corazón queda por encima de la cabeza). Van desde las más sencillas, como el perro boca abajo, hasta las más complejas como Sirsásana. Estas posturas drenan los organos pélvicos y abdominales. Además, favorecen la concentración. Pese a que parezcan difíciles, son posturas recuperadoras que estabilizan tanto a nivel mental como emocional.
  • Posturas de torsión. Aunque suelen ser bastante sencillas, incrementan los niveles de energía porque irrigan los nervios espinales, los órganos pélvicos y los abdominales. No obstante, aportan calma a la mente, por lo que son una muy buena opción para finalizar la práctica.
  • Las asanas de equilibrio son mis favoritas porque son un reflejo del estado mental que tengamos en ese momento. Por mucha práctica que tengamos, es imposible mantener un equilibrio si nuestra mente está dispersa. Intento incluir alguna asana de equilibrio en mis prácticas para comprobar qué tal estoy en ese momento. Esto me ayuda a tomar conciencia y modificar mi práctica en consonancia.

En resumen, cada práctica debería combinar asanas de todo tipo. Sin embargo, hay días en los que tenemos poco tiempo o un objetivo muy concreto, así que es importante elegir las asanas en función de nuestras necesidades. Y, sobre todo, no juzgarnos si ayer nos salían mejor que hoy; ni vanagloriarnos porque hoy nos salen mucho mejor que ayer. Simplemente debemos escuchar al cuerpo y no pedirnos más de lo que en este momento podemos dar. Yoga no es competir con nadie ni contigo mismo; es conectar con tu cuerpo, con tu mente y con tu alma.

ENTRADA ESCRITA POR SARA CIBANAL ARCE

@FITLICIDAD


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