El yoga mata el ego

Después de diez días sin hacer nada de yoga (no es tanto, pero para mí sí que lo ha sido) he ido a mi clase de Ashtanga; me he notado rígida, desconectada, con poco equilibrio y débil.

Llevo unos días alejándome de mí misma, me cuesta mucho conectar y esto añadido a dormir poco, comer mal y no hacer mi práctica diaria, ha hecho que hoy notase que mi cuerpo no daba más de sí. Y me ha tocado el ego, claro que me lo ha tocado.

Qué es el ego

Antes de meterme de lleno con el tema del artículo, voy a clarificar qué es “ego” en yoga o, al menos, en este artículo.

El ego es todo aquello que no eres tú. Es tu trabajo, tus amigos, tus posesiones, tus logros, tus derrotas, lo que has perdido y lo que has ganado. El ego es si te denominas hijo, hermano, compañero, novio, jefe o ‘influencer’. Todo eso es ego. ¿Por qué? Pues porque nada de eso eres tú y nada de eso es real.

Ahora probablemente estés pensando que sí es real. Que tú tienes vida social porque tienes muchos amigos o que te han subido el sueldo por tus “logros” laborales. Eso está muy bien. Pero ahora piensa, imagina por un momento que acabas de repente en una isla desierta. ¿Qué serías entonces? Lo que respondas, si eres capaz de responder algo sin pensar mucho, eso eres tú. En realidad no hace falta ir tan lejos. Ahora mismo, mientras lees esto, párate a pensar quién eres tú. Verás como casi todo lo que te viene a la cabeza son etiquetas.

El ego es eso que nos acompaña durante todo el día y hace que nuestra mente vaya a 1000 revoluciones por minuto pensando cosas que pasaron o que quizás pasarán; todo menos lo que estás viviendo en este preciso momento, que es lo único real.

El ego nos da cierta seguridad, nos hace sentirnos importantes, nos pone “felices” cuando las cosas van bien. Cuando nuestro ego es muy grande, tememos caer de ese pedestal que nos hemos formado; por eso tenemos que conseguir más, tener más, llegar más lejos y añadir más medallas a nuestra colección.

Eso conlleva un estrés que, en algunas personas, se hace insoportable. ¿Te suena el típico caso de empresario que “lo tiene todo” y deja su vida para irse a la India a meditar? ¿Crees que es casualidad que hayas escuchado esta historia una y otra vez?

Dependemos del ego como si fuera una droga

La cara oscura del ego es, en realidad, la verdadera: Cuando un día algo te sale mal y cualquier comentario te hunde. Cuando personas en tu vida te dan de lado; cuando pierdes tu trabajo o no sigues adelante en algún proyecto que tenías. Entonces es tu ego el que te castiga, mucho más que cualquier persona. Risto Mejide nunca podrá ser ni la mitad de cruel que lo es tu ego. Las personas occidentales dependemos del ego como si fuera una droga. Puede hacernos tocar el cielo o hundirnos en unos segundos.

Sara yoga

El yoga y el ego

Vale, bien, ¿y el yoga qué tiene que ver? Pues lo primero que hace el yoga es hacerte reflexionar sobre este tipo de cuestiones. Porque yo antes esto ni me lo planteaba. A mí me han enseñado que hay que ser mejor que los demás, tener más cosas que los demás, llegar más lejos que los demás y que los demás, obviamente, sepan todo lo anterior.

El yoga es como todo en la vida. Empiezas a hacerlo, vas mejorando y te da subidón. Y crees que eres muy guay porque haces posturitas chulas y tienes más flexibilidad que el de al lado (error, en yoga no hay que compararse). Hasta que llega un día en que no te sale aquello que te salía perfecto el día anterior; que la pierna no se estira lo que tú pensabas; que tienes la cabeza yendo a mil y eres incapaz de meditar; que te parece que todo ha sido para nada.

Cuando llegas a este punto tienes dos opciones: puedes deprimirte y castigarte porque no eres todo lo buena que te habías propuesto; o puedes ser más “yogui” y escuchar a tu cuerpo, analizar por qué te pasa esto, decirte que hoy te lo tomas con calma y que esto no es una competición.

Solamente quiero acabar con unas preguntas que puedes hacerte si te apetece plantearte este tema. Ahora mismo, en este preciso instante, sé consciente de lo que pasa por tu cuerpo y olvida que hubo un pasado y un futuro. ¿Por qué tienes los objetivos en la vida que tienes? ¿Te has sentido más feliz cuando has logrado alguno de tus propósitos después del subidón inicial? ¿Dependes de lo que las personas de tu alrededor te digan para estar contento o deprimido? Quizá te hayas planteado esto ya o quizá no. Si te apetece profundizar, te recomiendo Practicando el poder del ahora, que es muy cortito y nos hace darle al coco.

ENTRADA ESCRITA POR SARA CIBANAL ARCE
insta1 @FITLICIDAD

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