Diez hábitos para iniciarte en la comida real

¡Hola a todos!

Quizá sea porque estoy demasiado concienciada, pero últimamente me fijo mucho en lo que la gente compra en el supermercado; vale, y también en lo que la gente come.

Pero en la cinta de la caja veo muchas cosas que me frustran porque sé que la persona que se las lleva no se está haciendo ningún favor. Aunque somos conscientes de que hay alimentos “sanos” y alimentos “malos”, hay veces en las que la frontera parece un poco difusa. No somos conscientes de que esos pequeños “caprichos” o “excepciones” nos pueden estar haciendo mucho daño.

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Ahora mismo yo llevo una dieta 100% real. Hace unos meses yo pensaba que comía sano – al menos, mucho más sano que la media. Sin embargo, ahora miro hacia atrás y me doy cuenta de que quizás no era tanto como yo pensaba. Por ejemplo, compraba el humus y el guacamole preparados, hamburguesas vegetarianas de Mercadona, leche de soja edulcorada, panes (bastante industriales) o cremas de verduras procesadas.

Por eso creo que hay una serie de hábitos que podemos comenzar a cambiar para tomar conciencia de lo que hacemos un poco mal. Digo hábitos porque deben ser progresivos y que al final nos salgan solos. Como pedir agua en las comidas. Sí, pedir agua cuando vas a comer fuera a mucha gente le suena una locura y una sosería. Pero la realidad es que te estás ahorrando mogollón de azúcares, aditivos y gas que no te ayudan en nada. Y sinceramente, después del tiempo que llevo brindando con agua, os puedo garantizar ¡que no da mala suerte!

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Aquí os dejo mi lista de los 10 mandamientos de comida real:

  1. Para beber elige siempre agua. Si “te aburres” puedes realizar estas sustituciones:
    1. Refrescos→ agua con rodajas de limón o licuados naturales.
    2. Zumos envasados → zumos naturales
    3. Coca-cola, Red bull→ café o té (mejor estevia que sacarina)
    4. El alcohol mejor no probarlo. Pero si lo pruebas, prioriza cerveza y vino sobre alcoholes destilados.
  2. Entre horas, elige fruta. Prepárate un tupper con fruta cortada para que no “te dé pereza” comerla y disfruta de un snack refrescante en cualquier parte. Ahora en verano aprovecha sandía o melón para hidratarte en la playa!
  3. Elimina las salsas de tu dieta. Sí, todas. A no ser que te pongas a hacer tú el tomate frito o la mayonesa. En cualquier caso, acostúmbrate a comer la comida sin taparle el sabor, a la larga lo agradecerás.
  4. Los yogures, sin azucarar. Da igual si son enteros, desnatados o de soja, elige siempre la opción que no sea azucarada.
  5. Sustituye los cereales de desayuno por copos de avena. Si nos ponemos a analizar los ingredientes de los cereales de desayuno -sí, los de dieta también- podríamos salir corriendo. Es increíble la cantidad de azúcares que les ponen y en realidad no son bajos en calorías aunque te los vendan así. Para la avena, añade toppings como frutos secos, fruta cortadita, pasas, virutas de chocolate negro, coco rallado o prueba a mezclarla con un plátano triturado. Delicioso!
  6. Prepara tú la pasta, el arroz o la quinoa, en lugar de comprarla en “vasitos” o precocinada. Puedes preparar bastante cantidad para toda la semana, evitando así ingerir los aceites y conservantes que les añaden a los procesados.
  7. ¡Ojo con el pan! Limita el consumo de pan blanco o de “falsos integrales”. En la medida de lo posible, elige el pan de centeno (real) o de espelta. Mejor de masa madre. El embutido… que sea lo más puro posible, mejor jamón serrano o lomo que jamón york o pechuga de pavo. Mira bien la composición para asegurarte de que estás comiendo realmente lo que compras.
  8. Si te apetece un helado, prueba a batir plátano congelado con algo de fruta. Está muy dulce y le puedes incluso añadir cacao puro desgrasado para quitarte el antojo.
  9. Las tartas, galletas y bollería, ¡si no son caseros nada! Estas son las fuentes más grandes de azúcares y grasas, así que mantente alejado.
  10. Antes de comprar, mira bien la etiqueta. Te sorprenderás de la cantidad de cosas que descubres en ella! Si puedes evitar el supermercado y comprar en fruterías, carnicerías, mercados o panaderías, será mucho más fácil que no caigas en la comida procesada.

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El camino no es fácil por lo que recomiendo que los cambios sean paulatinos y constantes. No hay que empezar por todo a la vez ni el 100% del tiempo. Pero es importante empezar a tomar conciencia del tipo de alimentación que estamos siguiendo y si queremos cambiarla, empezar desde ya. Próximamente os traeré sustituciones saludables que podéis comenzar a practicar para que el cambio sea más fácil!

Entrada escrita por Sara Cibanal Arce

insta1 @fitlicidad

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