Expectativas vs Realidad

Todos absolutamente todos nos hemos generado expectativas alguna vez. Pero, ¿qué son las expectativas? La RAE las define como:

“1. f. Esperanza de realizar o conseguir algo.

2. f. Posibilidad razonable de que algo suceda”.

Nos generamos expectativas en el trabajo, en el amor, en nuestro día a día y con la vida en general. Nuestra cabeza imagina cientos de situaciones que nos encantarían que sucedieran. Nos imaginamos nuestro futuro y nuestro presente. Miles de situaciones.

El terreno en el que más rápido idealizamos es en el amor. Conoces a una persona y , de repente, te imaginas como serán vuestras primeras citas, lo que te gustaría hacer con ella e, incluso, imaginas planes a largo plazo en los que la incluyes.

¿Qué pasa cuándo vemos que eso que hemos imaginado no ocurre? Que nos frutamos. Una sensación de dolor invade nuestro ser, sentimos pena y resentimiento por ver nuestros “futuros sueños” rotos. Te decepcionas. Y duele, duele mucho.

Ves como todo tu futuro, todo lo que tu mente había imaginado se desmorona como un castillo de naipes. Y piensas: “¿cómo ha podido pasarme esto?”. Esto ocurre porque tenemos tendencia a la idealización. A imaginar situaciones y pensar que son reales, que van a ocurrir de verdad solo porque a ti te gustaría que pasara de esa forma.

De la idealización viene la frustración

Las expectativas no son más que suposiciones y hacérselas no es malo, todo el mundo lo hace, pero para que esas expectativas no nos frustren en el caso de que no se cumplan tenemos que ser conscientes de que no son nada más que eso EXPECTATIVAS. Algo que tu mente ha creado, no tiene porque ser real.

Podemos generarnos expectativas en una relación, por ejemplo:

  • Hacer planes de futuro con esa persona: “me gustaría vivir con esa persona en unos meses”, “me gustaría conocerla, quedar con ella, ir al cine juntos, empezar algo bonito…”. Pero si eso no ocurre no nos podemos frustrar, no podemos sentirnos decepcionados porque es falso, es todo una mentira, una ilusión que ha creado nuestra mente.
  • En el trabajo: Nos imaginamos creciendo en un trabajo, subiendo de puesto o haciendo grandes cosas. Pero a veces, las cosas no ocurren como queremos.

Hasta hace no mucho tiempo, tenía una tendencia enorme a generarme grandes expectativas y creérmelas, pensar que era algo que iba a ocurrir realmente. Me imaginaba situaciones y luego, al ver que no se cumplían como yo quería, me sentía muy dolida y triste, no sabía que había podido salir mal sin en mi cabeza estaba todo tan claro.

Hasta que un día comprendí que no todo depende de mi, que en esas expectativas que había creado incluía a otras personas y a lo mejor esas personas no pensaban como yo o quería lo mismo que yo. Entonces, empecé a ver las expectativas como una creación de mi mente que no tenía porque cumplirse.

Desde ese momento cada vez que mi mente genera expectativas sobre algún tema soy consiente de que no son más que eso, expectativas. Que las cosas no tienen porqué darse como yo quiero y no me tengo que frustrar si eso no ocurre. Posiblemente el Universo tenga algo mucho mejor preparado para mi. Desde que lo comprendí me liberé de ese sentimiento de frustración que solía acompañarme, empecé a soltar esa tendencia por aferrarme a cosas o situaciones y, ahora, soy mucho más feliz.

P.D: Este vídeo de la película 500 días juntos refleja muy bien lo que explico sobre expectativas vs realidad.

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