“Cuando empiezo a comer no puedo parar”

¿Cuántas veces hemos oído la frase “es que si empiezo a comer no puedo parar”? Uno de mis grandes problemas siempre han sido los atracones. Cuando tenía bulimia bajaba a la panadería y me compraba de todo lo que veía: napolitanas, donuts, galletas… y me lo comía de golpe, sin ningún tipo de control. Inmediatamente después me invadían los remordimientos, veía mis michelines crecer por momentos y tenía que ir al baño corriendo a vomitar. Así día tras día. 

Pero este post no es para hablar sobre la bulimia, eso lo trataré más adelante, quiero hablar sobre los famosos atracones y el no saber cuando ponerle freno. Uno de los trabajos más difíciles para los que tenemos una relación difícil con nuestra mente es saber controlarla.

Cuando sometes a tu cuerpo a constantes restricciones o educas a tu mente a que ciertos alimentos están prohibidos o serán malos para nosotros no le estás dando a elegir, directamente los estás reprimiendo. Entonces, cuando llega a nosotros una tableta de chocolate, o el día de hacer el famoso ‘cheat-meal’ comemos sin control alguno y no podemos parar. En mi caso, paraba cuando terminaba con todo lo que había o me dolía la tripa.

Después, vienen los famosos REMORDIMIENTOS. Ese sentimiento de culpa que te invade profundamente, que hace que te sientas mal, que te mires al espejo y veas todos tus defectos brillar. En el peor de los casos, te darán ganas de ir a vomitarlo todo. Sino creerás que la mejor idea es hacer dieta estricta los días posteriores y machacarte a hacer cardio en el gimnasio. Pero eso no solucionara nada, solo agravará el problema.

Tampoco solucionará nada el observarte en el espejo y empezar a machacarte. Culpabilizarte por todo lo que acabas de comer y pensar que nunca llegarás a estar tan buena/o como esos instagramers que sigues y tanto admiras.

Lo que más me ha ayudado a mi en estos estos casos en los que nos gobierna la ansiedad y no podemos dejar de comer era pararme a pensar el por qué no podía dejar de comer. ¿Era hambre física o emocional? ¿Qué vacío había en mi interior que no quería aceptar y lo rellenaba mediante la comida? Todas estas preguntas me fueron dando, poco a poco, respuestas. Soluciones que me ayudaron a empezar a controlar esta ingesta compulsiva de alimentos. Esto y el alejarme de las dietas estrictas fueron las claves para empezar a tener una relación más armoniosa con mi mente y controlar los famosos atracones.

 

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