¿Qué sabes del yoga? Por Sara Cibanal

Está de moda, lo hacen las celebrities y queda ideal para fotos de Instagram pero… ¿qué sabemos del yoga realmente? ¿Son posturas raras que vienen de la India? ¿Tienen nombres en sánscrito porque queda más cool? ¿Hay que estar super estresado para necesitarlo?

Yo he tenido varias etapas con el yoga, pero creo que hasta ahora no había entendido realmente en qué consistía. Es cierto que para mí es más sencillo analizarlo, ya que llevo varios años trabajando en el mundo del fitness y cuando asisto a una sesión de una actividad diferente, lo veo todo con otros ojos. Sin embargo, he tenido las mismas dudas y las mismas resistencias que la mayor parte de la gente con la que hablo sobre esta práctica. Afortunadamente, hace poco me mudé y encontré un estudio que tenía todo lo que yo buscaba en la práctica de yoga. Gracias a ello, he vuelto a conectar con esta práctica y también realizo sesiones en casa, aplicando las técnicas que voy aprendiendo en clase.

El yoga me ha ayudado a llevar mejor una etapa de cambios y de mucho estrés, en la que algunos días me sentía completamente desbordada. Se ha convertido en un oasis en medio del caos en el que la mayoría vivimos, donde tenemos presión en el trabajo, una vida social ajetreada y además queremos cuidarnos. Aunque yo hago bastante deporte, es cierto que no me paraba a conectar con mi cuerpo, simplemente le “ordenaba” lo que debía hacer. No lo escuchaba, no me daba cuenta de las necesidades que tenía. Y esto, queridos míos, es algo que tarde o temprano pasa factura.

Este primer post va dedicado a desmitificar un poco las creencias comunes que tenemos sobre el yoga, poco a poco iré explicando algo más (aunque no soy una experta en el tema).

“El yoga (solo) son posturas”

Sí… pero no. El yoga no es hacer una postura tras otra -se llaman Asanas por cierto-, sin orden ni concierto, para “estirar”. Es lo que a priori puede parecer y en cierto modo, bajo mi punto de vista, carece de sentido. Para eso sería mejor ir a una clase de estiramientos, que probablemente tenga más en cuenta problemas comunes como lesiones.

“En yoga se hacen cosas “raras”

Tengo una amiga que me dijo el otro día que lo de las posturas bien, pero la meditación y “esas cosas” no le iban. Creo que esto depende mucho del maestro y de la confianza que nos dé. Si pensamos que la persona que dirige la práctica no está en la misma onda que nosotros, es difícil confiar en lo que nos cuenta. Para mí ha sido vital encontrar un estudio de yoga donde me siento cómoda y abandono mis resistencias. Meditar no es nada esotérico, no quiere decir más que dejar los pensamientos a un lado y conectar con nosotros mismos. Para ello, hay muchas técnicas y algunas nos gustarán más que otras, pero creo que muchas personas tenemos ciertos reparos en mirarnos hacia dentro.

“El yoga sirve para relajarse, hay que hacerlo después de trabajar”

Es probable que tras una sesión de yoga nos sintamos más relajados y si la meditación ha sido larga, puede que tengamos hasta sueño. Sin embargo, hay secuencias de yoga que nos pueden activar de buena mañana, despertar nuestros músculos y hacernos afrontar el día con una mejor predisposición. A veces bastan 10 minutos, es increíble el cambio que puede provocar en nuestra jornada.

“He ido a yoga… y no me ha gustado”

Bueno, esto es algo indiscutible: el yoga puede no gustar a una persona, en un determinado momento de su vida. Sin embargo, es poco probable que esta afirmación la haga alguien que haya probado varios tipos de yoga. En mi caso, me he topado con sesiones de yoga que me han hecho “huir” de ese mundo. Toda una pena, porque he encontrado la vertiente con la que más cómoda me siento y gracias a la cual estoy mejorando mi calidad de vida. Eso sí, he tardado tiempo y eso que tenía una buena predisposición! Para esto es mejor ir a algún sitio que conozcamos, bien por referencias, bien porque vayamos con algún amigo que esté asistiendo ya. Muchos estudios ofrecen probar una clase, yo probaría al menos 2 o 3 (si son distintos tipos de yoga, mejor que mejor) antes de desterrar esta actividad.

“El yoga es para gente que está en forma / el yoga es demasiado suave para mí”

Tanto un extremo como el otro no pueden estar más lejos de la realidad. El yoga, como la mayor parte de las actividades físicas, tiene niveles y adaptaciones. Os aseguro que yo he probado sesiones de yoga en las que no he sentido ningún desafío físico – aunque sí mental- y otras que no he podido apenas seguir. En cualquier caso, como he dicho antes, la parte física no es la parte esencial (ni la parte difícil) de la práctica. El control mental, eso sí que requiere muuuuuucha disciplina.

Dicho esto, creo que sirve para despejar algunas de las dudas “tontas” que tenemos sobre esta actividad. En próximos post explicaré las diferencias entre los tipos más comunes de yoga -he probado varios, os daré mi opinión- y os iré compartiendo mi experiencia conforme me adentre más en la práctica.

Namasté.

Entrada escrita por Sara Cibanal Arce. 

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@fitlicidad

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