¿Cuidas a tu cuerpo?

Hay una frase que me gusta mucho que dice “como cuides a tu cuerpo el te cuidará a ti” y tiene toda la razón. Aunque no lo creas el cuerpo tiene memoria y dentro de unos años te recodará todo a lo que le sometiste. Si te pasaste con el consumo de alcohol, con la comida basura, con largos ayunos, con atracones, etc… Llegará un momento en que todo eso saldrá a flote.

Estamos en la era de la sobreinformación. Las redes sociales nos someten a una sobrecarga informativa muy grande y a veces no sabemos que hacer con eso.  Te pongo un ejemplo: abres Instagram y empiezas a ver fotos de comida, dietas, ‘cheatmeals’, ‘meals preps’, días de carga, días de descarga…  Sumando a un cuerpazo de revista. Pero os voy a recordar una cosa: todos somos diferentes y cada persona tiene un proceso. No nos podemos comparar al resto porque entonces es cuando vienen los errores.

La mayoría de ‘gurús del fitness’ que vemos se dedican a eso. No tienen otra cosa que hacer en su día a día que dedicarse en cuerpo y alma a entrenar y a tener una alimentación específica porque son un escaparate. Vemos esos cuerpos de infartos con unos abdominales marcadísimos, unas piernas y glúteos de acero y los queremos imitar. Queremos ser así. Entonces los imitamos en todo. Copiamos sus desayunos, sus comidas, meriendas, cenas, hasta se nos pegan sus antojos. Entonces dejamos de vivir nuestra vida para vivir la de otra persona.

Nos frustramos porque no podemos hacer cardio en ayunas, cardio post-entreno, cardio a media tarde… Nos agobiamos con las comidas, empezamos a llevarnos el tupper de arroz con pollo a todas partes. Comida familiar, tupper de arroz con pollo. Cena con amigos, tupper de pollo y brócoli. Entonces empezamos a dejar de vivir.

Nuestra cabeza nos juega malas pasadas lo sé. Juega contigo. Te pone aprueba.  Te hace estar contando calorías a todas horas. Comprarte un reloj o descargarte un aplicación para el móvil donde te digan cuantos pasos has caminado y, en base a eso, cuántas calorías has quemado.

Te pasas toda la semana “a dieta”, con muchas restricciones, dándoles a la mente una carga psicológica muy elevada. Esto te hace que desees que llegue el sábado para comerte todo lo que pilles por delante sin ningún tipo de reparo.

“Es mi día libre, me lo merezco”

Yo también he pasado por eso. Me reprimía mucho durante la semana, llevaba las calorías perfectamente contadas, pesaba todos los alimentos (incluidos brócoli, calabacín, todo tipo de verduras…). Descartaba comidas con amigos o comer en el comedor con mis antiguos compañeros de Atresmedia porque no quería saltarme la dieta ni un milímetro.

Esto me hacía llegar al sábado con una ansiedad extrema y engullir, creo que es la palabra que mejor lo define, todo lo que me pusieran por delante. Comer sin ningún tipo de control. Como si fuera mi última comida sobre la tierra.

Veía como todas las instragramers fitness que seguía lo hacían, se inflaban a comer todo tipo de cosas una vez por semana y tienen unos cuerpos de escándalo, ¿por qué yo no? Porque no somos iguales, cada persona tiene un proceso diferente. En este caso puede ser un ritmo de vida distinto (trabajo, familia, estudios…), un objetivo distinto. No puedes seguir el mismo plan que una bikini fitness o su homónimo masculino  No funcionamos igual. Es un gran error estar constantemente comparándonos con el resto de persona.

¿Cómo conseguí salir de esto?

Lo primero que hice fue identificar el problema, reconocer que no me hacía nada bien seguir a tanta gurú del fitness y compararme constantemente con ellas. Dejé de seguirlas en Instagram y desde ese momento empecé a sentirme más ligera. Como si me hubiera liberado de una carga, de una presión innecesaria. Después, empecé a escuchar a mi cuerpo, darle lo que me pedía. Comía más fruta y verdura, incluso cenaba hidratos. ¡Madre mía que locura!

Y entonces… ¡mi cuerpo y mente empezaron a cambiar!

Empecé a ganar más fuerza, me liberé de la ansiedad. Ya no necesitaba que llegara el fin de semana para pegarme un atracón porque mi cuerpo estaba en paz.  Le estaba dando lo que necesitaba y por eso ya no pedía esos atracones a comida grasosa. Sé que no es algo fácil de conseguir, aún estoy en proceso de encontrar el equilibrio, pero son los pequeños cambios los que hacen un hábito y marcan la diferencia.

Un comentario

  1. Totalmente cierto! me siento muy identificada! Las redes sociales no nos hacen ningún favor y obviamente no se puede comparar a alguien que vive de eso a una persona (como yo) que está sentada en la oficina 8 horas al día. Desgraciadamente la vida sana sin tableta no vende…

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